Mostrando entradas con la etiqueta Documentales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Documentales. Mostrar todas las entradas

Oliver Stone

Chávez: Oliver Stone quiere hacer documental sobre acuerdo humanitario

El presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo hoy que le cineasta estadounidense Oliver Stone 'está interesado' en realizar un documental sobre el acuerdo humanitario en Colombia

'Me pidieron mi opinión', comentó Chávez, quien agregó que le había llegado anoche este mensaje y que le parecía 'una idea maravillosa que este genio del cine' haga una película sobre este tema.

'Que vea a (el líder de las FARC, Manuel) Marulanda', manifestó al respecto Chávez durante su reunión en el Palacio de Miraflores con familiares de rehenes de las FARC, entre ellos los parientes de tres estadounidenses en manos de esa guerrilla desde 2003.

El presidente venezolano, que oficia de mediador en la búsqueda de un acuerdo humanitario que permita la liberación de los secuestrados, conversó esta noche durante más de hora y media con los familiares de los rehenes, en una reunión transmitida en directo por la estatal Venezolana de Televisión.

Los familiares de los secuestrados acudieron a la sede presidencial venezolana acompañados de la senadora colombiana Piedad Córdoba, el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Luis Augusto Castro, y el sacerdote Darío Echeverri, secretario de la Comisión de Paz y Conciliación de Colombia.

También estuvieron presentes en el encuentro parientes de guerrilleros presos.

Entre los familiares que viajaron hoy a Caracas para reunirse con Chávez estaban Yolanda Pulecio, madre de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, y parientes de tres contratistas estadounidenses en poder de las FARC: Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes.

Las FARC aspiran al 'intercambio humanitario' de unos 500 de sus guerrilleros presos por 45 de sus centenares de rehenes, a los que llama 'canjeables', entre ellos Ingrid Betancourt y los tres estadounidenses.


http://actualidad.terra.es/nacional/articulo/chavez_oliver_stone_1879242.htm

Cine Español

'La imatge cremada' recuerda a Josep Truyol, pionero del cine en Mallorca

«Viviendo en la era de lo audiovisual, creo que era de merecer un recuerdo al pionero del cine en Mallorca, Josep Truyol Otero», afirmó contundente el periodista Antoni Maria Thomàs. Con ése ánimo, con el de recordar una figura importante de nuestra isla, nació el documental La imatge cremada. Josep Truyol Otero, fotògraf i pioner del Cinema a Mallorca.

Aunque el documental no está firmado en solitario, Vicenç Matas, antiguo operador de cámara de TVE, fue el artífice de la idea y se la propuso a Antoni Maria Thomàs, quien ha devenido guionista y director de la cinta. Pero, además, se sumaron al proyecto Jaume Vidal, director del aula de cine del Centre Cultural Sa Nostra, y Josep Truyol, nieto del cineasta homenajeado. Ahora, después de un año de trabajo, la cinta, de 45 minutos de duración, está en la fase final de montaje, después de que en el pasado mes de mayo se hiciese una preestreno para que los nietos y algunos amigos de Truyol valorasen el proyecto. Próximamente, aunque no hay fecha concreta, se hará el estreno oficial de La imatge cremada.

Josep Truyol fue el primero en hacer un cine estable en Mallorca, ubicado donde actualmente están los jardines del Hort del Rei, en Ciutat. «Con unos planos del arquitecto Bennàssar, Truyol, que había comprado su primera cámara en la exposición universal de París de 1900, construyó un edificio del que hizo su domicilio, su estudio fotográfico, una pequeña tienda dedicada a la profesión y una sala de proyecciones», explicó Thomàs.

Para llevar a cabo el trabajo, los cuatro profesionales que han elaborado la cinta partieron de varios documentos diferentes. Por una parte, la obra de investigación de Catalina Aguiló; por otra, los muchos retratos y fotografías de paisajes que los nietos del cineasta y Andreu Muntaner, coleccionista de fotos antiguas, conservaban. «Truyol fue un gran fotógrafo de la época y el primero en comercializar fotos de pasajes mallorquines, fueron las primeras postales», aseguró Thomàs. Además, también se han usado los fragmentos que se conservan de varias películas del cineasta, quien quemó buena parte de sus filmaciones debido al «hecho de tener muchas cintas acumuladas en su casa, que eran inflamables, y la decepción que le supuso la quiebra de su cine».

El documental contiene, como en trabajos anteriores de Thomàs, pasajes de ficción. «La cinta empieza con la entrevista a una de sus nietas y, seguidamente, se reproduce un momento en el que Truyol, —interpretado por el actor Francesc Aguiló, quien tiene una gran semejanza física con él—, quema algunos fotogramas. A partir de ahí, el hilo argumental son sus recuerdos personales», dijo Thomàs. El reparto se completa con los actores Antoni Oliver, Gabriel Ramon, Gabriel Gamundi, Antoni Muñoz, Rafael Ramis y Enric García, y las actrices Maria Rotger, Aina Segura, Maria Magdalena Aguiló y Joana Bel Bestard.

El trabajo, que será estrenado próximamente aunque todavía no hay una fecha concreta, ha contado con un presupuesto de unos cinco millones de pesetas provenientes de las ayudas del Consell y del Institut d’Estudis Balearics.

http://www.ultimahora.es/segunda.dba?-1+10+411346

Cine Venezolano

El documental marca los pasos del cine en Venezuela

"La gran virtud de la muestra es la diversidad y cuando hay diversidad hay libertad y progreso del género", así se expresó César Cortez, director de la Escuela de Cine Documental de Caracas (ECDC), quien forma parte del jurado del II Festival de Documentales, Documenta 2007.

En la muestra, que se realizará del 14 al 27 de septiembre, participan once documentales ganadores de festivales internacionales de Francia, siete provenientes específicamente, del Festival Internacional de Documental de Marsella, más las 28 piezas venezolanas que optarán por el premio Documenta 2007.

A propósito del Festival de Marsella, el director de este evento, Jean-Pierre Rehm, se encuentra en la cita venezolana como miembro del jurado.

Tras mostrar su satisfacción por conocer la cultura venezolana a través de su cine y su gente, Rehm desestimó que el documental tienda a desaparecer fundiéndose con la ficción. "El documental tiene mucha vida", indicó, al tiempo que agregó: "A mí me interesa más el poder de la verdad que el género".

Si bien hasta ayer no había visto todos los documentales venezolanos, destacó que lo importante es que cada película sea "una aventura particular y singular".


http://www.eluniversal.com/2007/09/12/til_art_el-documental-marca_466570.shtml

Cine Brasileño

Un documental sobre el género documental

RÍO DE JANEIRO, sep (IPS) - El cineasta brasileño João Moreira Salles propone una reflexión acerca de la identidad, la memoria y el género documental a través de su película "Santiago"

"¿La vida es una decepción?". "Sí, es." Diálogo final del filme de 1953 "Viaje a Tokio", del japonés Yasujiro Ozu, que aparece en la película "Santiago".

La obra de Salles comienza con un acercamiento muy lento hacia un portarretrato. Luego serán otros dos. Las fotografías son despojos, rincones abandonados de una casa ahora vacía. Con una voz en "off", el narrador, que es supuestamente el director, inicia el relato. Esa voz irá guiando en primera persona todo el filme en tono confesional.

"Santiago" pretende ser un ensayo fílmico en un momento de confesa crisis personal de su realizador. Es un documental acerca de una película inacabada, aquélla que comenzó a rodar en 1992 y abandonó, y un intento por entender las razones que llevaron a ese primer intento fallido.

Pero sobre todo se trata de un ensayo sobre la memoria propia y ajena, sobre la identidad personal, familiar y de clase, y sobre la naturaleza misma del género documental.

Como todo ensayo que se precie plantea una búsqueda o, en este caso, probablemente varias búsquedas al mismo tiempo, un camino que lleva a su director a exponerse personalmente en más de un sentido.

El nombre alude a Santiago Badariotti Merlo, el mayordomo argentino de sangre italiana que trabajó y vivió durante 30 años en la casa del banquero y diplomático brasileño Walther Moreira Salles, padre del director.

Personaje culto y viajado, Santiago solía rezar la misa en latín y tocaba el piano. En sus ratos libres del servicio de la familia para quien trabajaba, se dedicaba a investigar y escribir obsesivamente a máquina las historias, miserias, alegrías, logros y desaciertos de las aristocracias de todas partes del mundo y de todas las épocas.

Él pretendía de esa manera sacarlas del olvido y mantenerlas vivas, aunque sólo fuera para él. Imaginaba así otras vidas posibles, vidas de nobles, gladiadores, reyes y reinas, vidas quizá mejores que la suya.

En 1992, João Moreira Salles decide hacer una película sobre ese exótico personaje de su pasado, y para eso lo filma en su pequeño departamento de Leblon, en Río de Janeiro. En ese entonces Santiago, de 80 años, ya se encontraba jubilado.

Durante cinco días lo entrevista y lo registra en su intimidad. Pero Salles no consigue acabar ese filme, y el "Santiago" de hoy ya no es un trabajo acerca de ese mayordomo, sino que se vuelve el documental/reflexión de ese fracaso.

Como género que registra una historia de vida, "Santiago" hubiera logrado su objetivo. El mayordomo se muestra bien predispuesto, de buen humor, abierto. Sus historias son curiosas, ricas. Su personalidad, encantadora. Su memoria, implacable. Pero ese hubiera sido el documental del 92.

La película en la que acabó convirtiéndose, excede la historia de Santiago, e intenta ser una exploración de su realizador. Allí reside su originalidad.

Es cierto que los documentalistas en general se han visto atraídos por retratar mundos ajenos. Como una suerte de antropólogos, buscaron adentrarse en lo marginal, lo diferente, lo exótico.

Salles, premiado director de "Noticias de una guerra particular" y "Entre actos", se diferencia de esa tradición documental con esta última película. Porque "Santiago" termina siendo un filme de exposición personal y, por añadidura, de su clase social, para lo cual se vale de su personaje central.

No sólo se cuestiona el material filmado en 1992, sino que acaba cuestionándose asuntos de mayor profundidad. Entre ellas, sus formas a la hora de relacionarse con su personaje. La forma personal que luego se trasladará a la de realización del filme.

A lo largo de la película se siente que trata a Santiago de forma autoritaria. En las entrevistas, en el modo en que se dirige hacia él, en que lo expone. Él mismo confiesa que nunca pudo romper la distancia con su personaje. Nunca dejaron de ser el patrón y el sirviente. La distancia de clase, de subordinación entre uno y otro, siempre estuvo presente y no pudo ser superada por ninguna de las dos partes.

A los 80 años, lejos ya de su pasado de mayordomo, Santiago tampoco consiguió tomar conciencia de ello y adoptó la actitud pasiva de quien espera una orden.

Se lo filma a la distancia, en la cocina, en el baño. Se lo hace repetir frases, mirar hacia un lado, hacia el otro. Nunca hay un acercamiento, un plano cerrado que capture de cerca una expresión, una sonrisa. Inclusive, cuando el hombre intenta por primera vez una confesión, más allá de las preguntas del realizador, es cortado. "No, de eso no necesito", se le dice, y Santiago calla.

La vida de este mayordomo pasó como detrás de bambalinas al servicio de esa familia influyente de la alta sociedad brasileña. Por esa casa pasaron ministros, presidentes, hombres de negocios, a los cuales Santiago sirvió con profesionalismo, alegría y cierto orgullo.

Cuando no estaba sirviéndolos, llevaba una vida de fantasía rodeado de sus personajes favoritos de la historia. Vidas tan glamorosas como las de las gentes que servía. Vidas que no eran la propia.

En el medio de su crisis existencial, Salles, hijo privilegiado de la alta burguesía brasileña, admite que hizo este filme para "curarse". Afligido por una repentina conciencia del paso del tiempo y de la finitud, terminar el documental cobró para él un sentido terapéutico.

Volver a Santiago, su excéntrico mayordomo, implicaba volver a su infancia, su juventud, a la casa familiar ahora vacía.

Pero no hay en esto necesariamente un planteo ideológico, aunque quizás tampoco fuera su objetivo. En ese sentido, es una película honesta. Sin pretensiones de mea culpa de su clase, Salles logra al menos algo igualmente complicado, como es mirarse a sí mismo de forma crítica.

También está la crítica a su labor como cineasta, al sentido y utilidad de su profesión, a sus razones y su finitud, justo en el momento en que Salles declaró públicamente que abandonaría su carrera documentalista. Santiago le proporcionó esa posibilidad. El espectador decidirá si esto fue suficiente